Continuando con esa noche tan rara voy a revelaros los acontecimientos que la hicieron aun más especial (ya sé que eso de noche especial suena a cursilada navideña, pero la ocasión lo merece).

No tengo tiempo, ya que tengo que poner guapa para la fiestuki de Pulgarcito, por lo que lo diré sin rodeos:

ME ENCONTRÉ UN BONSÁI.

Y con me encontré no quiero decir robé, que os conozco. Es totalmente verídico y hay testigos, de hecho. He aquí las fotos:

Como véis es un bonsái de palmera, todavía no sé qué especie exactamente y está en relativo buen estado.

Algún desaprensivo lo tiró a la basura. Es algo que no comprendo: no está muerto (eso es obvio), no se ha roto y es muy mono. Al no ser que contenga alguna enfermedad que vaya a acaba con el mundo, aunque en ese caso tirarlo a la basura no serviría de nada, por lo que esta opción también queda descartada…

En fín, que he adoptado a un nuevo miembro para suma de nuestra pequeña familia. Hay que tratarlo bien que al pobre lo abandonaron. Como reza la gran frase:

“Es porque soy negro, ¿verdad? “

(Evil Google)