Con solo echarle un ojo se nota que le hacía falta, cagüentó. De hecho la prueba fehaciente es el tamaño de algunas hojas que aunque poco a poco le salen más pequeñitas todavía hay que mejorarlas mucho (un indicador del nivel de bonsaización)

Estaba tan grande que se me sale de la foto ñi

Esa es mi mano a más de un metro y pico de altura.

El primero es el que más duele :( aunque lo más difícil son las marañas de ramas que nacen cada una para un lado. Esto se soluciona preferiblemente con el alambrado, pero la no tiene solución: al carajo.

Algunas eran débiles y cobardes aunque otras eran verdaderos troncachos:

Tras esta escabechina llega la calma y con ella el resultado final:

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Aquí tenéis a Soberbia (Wisteria sinensis) con cambio de look y a punto para el siguiente paso, una vez trasplantada.

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PD: Las ramas cadáveres, por lo menos, sirven para darle una lúdica alegría a Lucifer.