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Para los que no sepan flamenco (o neerlandés) traduzco: ¡Feliz año hijos de satán!

Pues eso, que nos piramos a Bélgica que es un pais que está entre Francia y Holanda, comen mucho chocolate y beben mucha cerveza. Y por cierto hace una semana dimitió su gobierno así que no descarto invadirlos. A ver.

Os dejo con nuestros amigos los álamos, típicos de bélgica y que paséis buen fin de año y mejor entrada.

Árboles o arbolillos dioicos, de hojas simples, alternas y caedizas, habitualmente anchas y de bordes enteros, aserrados, dentados, lobulados o festoneados. Sus yemas están cubiertas por escamas. El pecíolo es largo y glanduloso, con frecuencia aparece comprimido lateralmente, lo que confiere gran movilidad a la hoja.

Las inflorescencias se disponen en amentos laterales, multifloros, laxos y por lo general colgantes. Carecen de brácteas en la base. Flores subsentadas o, en ocasiones, pedunculadas. El fruto tiene forma de cápsula, lampiño, dehiscente, de color verdoso que se torna pardo al madurar. Libera numerosas semillas pequeñas provistas de vilano blanco, lo que les confiere aspecto de copos de algodón.

Son especies de luz y de temperamento robusto. Suelen mostrar gran avidez hacia el agua, por lo que es frecuente encontrarlos a la vera de corrientes de agua superficiales o delatando cursos subterráneos. De crecimiento rápido, pueden alcanzar grandes tallas. Sus necesidades en cuanto a nutrientes son elevadas.

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Continuando con el alcornoque informaré sobre una expresión de la que hace poco descubrí su significado; fue a raíz de un comentario de mi padre, una persona que se autoproclama inmortal.

- PADRE: Joder macho, ¿y para que has traído tantos?
- HIJO: “Si es gratis quiero dos”, que dicen…
- PADRE: Y ¿no había otro árbol?
- HIJO: ¿Qué les pasa a estos?
- PADRE: Nada pero… A ver si me vas a plantar el árbol más tonto del mundo.
- HIJO: ¿Nani?
- PADRE: (Que, por supuesto entiende el japonés) Lo digo por eso de “cabeza de alcornoque”.

Después de anlizar la frase y diavertirme levemente sobre las posibilidades de un árbol intelectualmente inferior al resto de flora (y desechar un posible guión para un corto homónimo) me pregunté…
¿Qué tiene que ver “cabeza de alcornoque” con el intelecto de una persona?
Debido a que el alcornoque, evidentemente, no tiene cerebro ni piensa, vaticiné en un principio; pero como el resto de especies arbóreas. Tal vez la frase, me dije, se utilizara primigeniamente para decirle a una persona que tenía la cabeza verde y con bellotas; demasiado arriesgado para ser científico.
Tras proveerme de lo único que necesitaba, mi VISA y mi chaqueta de tweed, y viajar a Milán, Florencia, Roma, Massachussets, Bombay y Moscú, consulté los mejores manuales de simbología arbórea de los más prestigiosos pensadores de frases hechas de los cinco continentes descifré el enigma. Solamente no había tenido en cuenta un factor: muchos de los papiros consultados tenían varios siglos de antigüedad y, por ello, estaban escrito en una lengua pequeña y metálica, casi olvidada: el latín; y no sabía latín (digo yo, no el árbol; aunque una tesis del tipo “la frase se deriva de que esta especie de árbol nunca aprendió latín”, a la par que ser divertida, me hubiera ahorrado mucho tiempo).
El último paso estaba más cerca de lo que pensaba; tras devanarme los sesos para conseguir la conexión wifi pirata de mi vecino ladeé la cabeza y allí estaba, impoluto pero con un dedo de polvo y me miraba desde el mueble biblioteca del IKEA: mi antiguo diccionario de latín del instituto.
Lo que sucedió a continuación continúa siendo una amalgama incierta y relampagueante que de pensamientos atropellados en mi memoria de cuyo resultado final conseguí descifrar el enigma:
Del Alcornoque se extrae el corcho ya que su corteza es semi-hueca y esponjosa.
Pero todavía quedaba un cabo por atar: ¿porqué había malgastando un tiempo precioso, útil para tomarme un café-moca o remendarme los codos de mi chaqueta de tweed, consultando manuales y diccionarios en latín? …



No puedo dar una respuesta tan científica a esta pregunta pero, desde la más pulcra sinceridad, debo decir que lo único que me guiaba en este periplo cognitivo era una insaciable y fascinante voluntad por el conocimiento. Y, paradójicamente, Quercus suber en latín es muy similar a quiero saber.


Que el gran alcornoque guie vuestra sed de conocimiento.

Que el gran alcornoque guíe vuestra sed de conocimiento.

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