Hoy queridos internautas hambrientos os voy a proponer una interesante opción para una cena especial y, de paso, pondré mi granito de arena al Concurso Cochinete de Cucharete, cuyo premio es una suculenta velada en el restaurante madrileño Pedrusco de Aldeacorvo.

Cochi-Buta (buta: cerdo en japonés). Cochinillo estilo hellbonsái.

Personas: 4 estándar / 2 muy valientes / 1 auténtito guerrero samurái

Ingredientes: cochinillo bien hermoso (3 kg aprox.) 2 hojas de laurel, perejil, 1 cebolla, 1 cabeza de ajos, un poco de toomillo, sal, pimienta y 250 gr. de manteca de cerdo. Un sobre de furikake honkatsuo (salsa de soja, semillas de sésamo, alga marina, escama de atún), 2 láminas de nori verde, 3 hojas de algas kombu, una taza de saque.

1- Es imprescindible que la forma final del cochi-buta quede impecable y para ello necesitamos, evidentemente, alambrar. Utilizaremos un alambre poco grueso y fácil de malear para preparar el cochinillo y colocarlo panza arriba (comprarlo ya abierto  y bien limpito es una buena idea). Poner en una cazuela de barro y sobre él esparcir las hojas de laurel picado, perejil, ajo, cebolla y tomillo.

2- Poner a hervir una hoya bien grande de agua con las algas kombu salpimentadas.

3- Con unas tijeras de carne podaremos las partes de carne que no sigan el estilo bonaístico escogido (aquí una lista de los posibles). Lo untaremos con manteca y sazonaremos con sal y pimienta al gusto. Una vez hecho lo dejaremos reposar apaciblemente para que absorba la esencia y así poder contemplar el germen de nuestra pequeña (y efímera) obra de arte.

3- Lo meteremos al horno (previamente asegurarnos que es un horno centenario, con una buena orientación y donde el sol pegue sólo unas horas al día) durante 45 minutos, luego apartaremos el exceso de grasa y hornearemos otros 45 minutos.

5- Durante este proceso se debe ir irrigando la bandeja con la infusión de algas kombu anteriormente preparada. Bien es sabido que la mejor forma de regar un buen cochi-buta es mediante inmersión (para conservar las propiedades absorventes de su rica piel) pero las altas temperaturas lo hacen un método poco práctico. Utilizaremos entonces un cazo agujereado para que el caldito quede bien distribuido.

6- Ahora se le da la vuelta para que la piel quede hacia arriba,  se vierte la taza de saque por encima y se mete al menos 30 minutos más. hasta que la piel se muestre dorada y crujiente. A continuación colocaremos en una bandeja, reservaremos el jugo que se ha ido acumulando en una salsera y serviremos.

7- Servir el cochi-buta es un momento muy delicado, debemos volver a rectificar con las tijeras de podar carne los recovecos que no encajen en el conjunto y, por último, espolvorear el furikake honkatsuo por encima 5 minutos antes de servir.

Acompañar con unas patatas asadas, un bol (a parte) de wasabi, una buena botella de saque y abundante pan de pueblo.